Algo que pretende ser un prólogo
Un día me dije:
“Conozco mucha gente, me han contado historias, he vivido una parva de años y me ha sucedido de todo ¿Por qué no poner en blanco y negro todas esas experiencias?... y tal vez salga un libro”.
Siempre pensé que cuando compartimos vivencias, sensaciones y conocimientos con los demás, nos enriquecemos mutuamente y además dejamos algo nuestro que queda impregnado en el otro como un raro perfume que nos contiene y representa. Esa es la esencia del poeta y del artista.
Son muchas las cosas que he cosechado a lo largo de estos setenta y tantos años de una vida intensa, y no me refiero precisamente a cosas materiales ni nada que se le parezca, sino a toda una gama de éxitos y fracasos, momentos buenos y de los otros, vicisitudes y esperanzas, sueños y desvelos, alegrías y tristezas, broncas y agradecimientos, en fin, todo lo que normalmente vive el ser humano en este mundo globalizado y difícil.
Quiero aprovechar esta oportunidad para entregar este modesto legado a mis amigos y compañeros a quienes tuve la dicha de conocer durante todos mis años de juventud y madurez, a los que llevo en mi corazón con sincero afecto.
San Isidro, Mayo de 2008

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