PROLOGO
Mucho se ha escrito y más aun hablado de Mohamed Alí Seineldín en el aspecto militar y político de su controvertida actuación, pero su lado humano ha sido tan solo mencionado o sugerido en todas de las muchas oportunidades en que su figura fue objeto de tratamiento por parte de los medios.
Yo, que he tenido el privilegio de conocerlo profundamente en su intimidad y desde que era un adolescente, deseo reflejar todas las ricas e interesantes facetas humanas de su personalidad.
Hay cuatro sentimientos básicos que destacan a Seineldín sobre muchos de sus congéneres como son: su profunda fe religiosa, su acendrado amor a la patria, su incondicional amor por su familia y sus amigos y su incorruptible honestidad.
Estos sanos sentimientos están respaldados por una personalidad avasalladora e inclaudicable, que resiste cualquier atropello y traición, llevándolo al grado de asumir las responsabilidades que lo pusieron al borde de la muerte y lo confinaron durante mas de una docena de años a una prisión injusta y mal intencionada.
En la infinidad de veces que compartimos charlas de amigos en el penal, jamás se arrepintió de haber expuesto su vida en pro de resguardar el futuro de su patria y de sus conciudadanos. Sufrió con espartano estoicismo la dura prueba de haber perdido su carrera y su libertad, de no haber podido estar junto a su madre ni a su hijo cuando Dios los llamó a su lado, de no haber podido compartir con su esposa e hija el crecimiento de sus nietos.
Además nos llenaba de conceptos altruistas y nos levantaba el ánimo cuando lo visitábamos en la prisión. A quien debíamos confortar por su dolorosa situación, salía confortándonos a nosotros y dándonos ejemplo de guapeza y resignación.
Durante toda su vida luchó denodadamente por sus ideales que se centraban en la defensa de la soberanía y la independencia de su país de cualquier dominación extranjera, ya sea esta de índole territorial, ideológica o económica. Por estos principios sufrió injustamente el escarnio y la cárcel, porque muchos de sus compatriotas estaban más interesados en sacar beneficios personales que cuidar los intereses de la nación.
Esta no pretende ser una biografía clásica, sino un bosquejo de su impactante personalidad, enfocada desde una óptica desprovista de toda especulación política y solo teñida con tonos de absoluto desinterés, dictada por la razón y la amistad.
Vaya para mi amigo Milo, un afectuoso saludo, asegurándole que lo hago con todo el respeto y el cariño que se merece.
JJA
