A manera de prólogo
Cuando me detengo a pensar, en este trabajoso y difícil transitar por este mundo, siento que no todo fue luchar y trabajar para criar una familia, sino que en algunos momentos tuve la suficiente lucidez para parar y tratar de dejar para mis hijos y nietos algunos pensamientos y sensaciones que me invadieron durante ese trajinar y me permitieron saber que mi ser era algo mas que un engranaje de la máquina devoradora de ilusiones, que es la vida moderna.
Siempre supe que cuando partimos de este mundo, lo hacemos absolutamente desnudos y desprovistos de todo el fatuo oropel de esta sociedad consumista y corrupta. Es por ello que solo quiero dejar para las generaciones que me seguirán, este modesto compendio de poesías limpias y generosas, sin la contaminación de los escritos enfermos de ambiciones y perversión, que nos endilgan todos los días nuestros pseudo comunicadores.
Quiero aprovechar esta oportunidad para recordar a mis amigos y compañeros a quienes tuve la dicha de conocer durante todos mis años de juventud y madurez, a los que llevo en mi corazón con sincero afecto.
José Jorge Aldecoa

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